Centro Cristiano de Caracas
Los Pastores
Escuchar una prédica del apóstol Hernando y la pastora Fabiola, es escuchar a dos personas que salieron literalmente del lodo cenagoso, y que hoy pueden con júbilo declarar que "mi familia y yo servimos al Señor".
La primera de toda la familia en conocer a Cristo fue la pastora Fabiola. Sola en Barranquilla tras la muerte de su madre y en plena crisis matrimonial (su esposo se había ido a Venezuela a buscar trabajo), esta mujer recibe a Jesús por medio de unos jóvenes que le hablaron de la Palabra, y empezó a abrir la brecha.
"Yo estuve orando año y medio por Brochero, porque él estaba atado a la bebida y al mundo", comenta hoy la pastora, pero no con tristeza sino con un rostro lleno de la satisfacción que da haber comprobado que Dios escucha las oraciones y que puede transformar a cualquier persona en un precioso vaso de honra para el Señor.
Ese "vaso de honra" trajo a su familia para la capital venezolana, donde empezaron a congregarse en una pequeña y naciente iglesia ubicada -en aquel tiempo- en Campo Rico, llamada Centro Cristiano de Caracas y pastoreada por la misionera estadounidense Charline West.
A Hernando Brochero, tornero de profesión, lo caracterizaba su fidelidad. Empezó a servir a Dios como portero de la iglesia. Pronto empezó a enseñar y desarrollar su liderazgo en la predicación, convirtiéndose rápidamente en el brazo derecho de la pastora, mientras que su esposa e hijos crecían en el ministerio de alabanza.
Dos años después de su inicio en Caracas y mientras trabajaba para una empresa en Los Teques, la pastora West lo envía a la capital mirandina a iniciar una obra, la cual pastoreó durante 10 difíciles años en los que vio la mano y el propósito poderoso de Dios, con el establecimiento del Centro Cristiano de Los Teques.
Pero justo cuando lograron tomar posesión de un cine grande en la ciudad, Dios los saca nuevamente de la comodidad y los planta otra vez en el Centro Cristiano de Caracas, esta vez como pastores titulares y pacificadores en medio de difíciles momentos que vivía la iglesia a mediados de los años '90.
"Nos instalaron los misioneros Gary y Katty Petty. Lo que sentimos de parte de Dios fue tremendo. Ahí comenzamos a ver que la iglesia cada domingo crecía y crecía. Llegamos a tener unas 500 personas, pero ya no podíamos aguantar el cúmulo de trabajo frente a las necesidades de tanta gente para un solo pastor", recuerda la pastora Fabiola.
Sin embargo con la llegada de la Visión G12, esta situación cambió. Hoy en día cuentan con una asistencia superior a las 3000 personas, que organizadas en efectivas redes son atendidas sin sobrecargas ni afanes, conforme al modelo bíblico de trabajo que Jesús dejó, con un trabajo de familia sacerdotal en el que están involucrados los padres y sus 4 hijos: Esteban, Hernando, Ángela y Samuel.
